Fue una tarde como otras tantas, en que yo estaba acostumbrada acostarme despues del medio día, ha eso las dos de la tarde... Casi al momento sentí que mi cuerpo, se me había quedado como paralizado.

No sentía ningún dolor, ni en mi mente, había ningún pensamiento. Aunque sí me daba cuenta, de lo que me sucedía... Yo sentía que estaba, como en un letargo... o sea, entre dormida y despierta, ya que lo veía todo, como si estuviese un poco nublado. aunque aun así distinguía los muebles y todos los objetos de la habitación.

En este letargo en que me encontraba, note que mi cuerpo estaba acostado en la cama y que mi espíritu se estaba incorporado hasta quedarme sentada, con los pies en el piso, ya que como era de loza y lo sentí muy frío. Se también que puse mis manos en el borde de la cama, una a cada lado de mi cuerpo, haciendo el intento para levantarme.

De pronto escuche una voz que provenía de atrás de una puerta, la cual estaba un poco entre abierta. Yo sabia perfectamente, todo lo que me estaba ocurriendo.La voz era hermosa, suave, delicada, dulce, angelical y como siempre he dicho, no puede existir en este mundo.

En ese momento yo sentí en mi alma una paz divina, a la vez que sentía algo muy especial en mi corazón. Era como un amor intenso, por aquella voz maravillosa y celestial.

Sí, yo sabía de quien se trataba, aunque no podía distinguir nada detrás de aquella puerta, la cual era desconocida para mi. Yo si noté que aquella divina voz se notaba, como si estuviese un poco asustada, o preocupada... Esto se lo aseguro, que jamás he olvidado, ni olvidaré en lo que me quede de vida... En aquel momento, aquella voz solo me dijo estas palabras:

    "¡No, hija... No! ¡Todavía, no!"

Al momento de escuchar estas palabras, vi que mi espíritu se acostó nuevamente en mi cuerpo y abrí los ojos de inmediato.

Si, estimado lector... Yo sabía, lo que me había sucedido... A la vez, que sentía una paz inmensa en mi alma y no sentía miedo... pero mis ojos recorrieron toda la habitación y hasta incline la cabeza hacia abajo, para ver si había alguien debajo de mi cama.

No, nadie estaba en mi casa, pero yo sabia que me iba de este mundo de los vivos y que la Virgen María llegó en ese preciso momento, para salvarme... ¡Créalo, o no! Esto y otras muchas cosas más, a mi me a sucedido y he escuchado también a misma voz en esa y otras tantas ocasiones.

Bueno, ¿Sueño, o realidad? ¡No... la verdad, no lo sé! y ya era de saber que ni esposo ni mis amistades me creyeron... Por eso lo escribí, porque siempre me digo... algún día será, que me crea... Así que ahora se lo dejo a usted, para que lo piense y me deje su opinión... Créame, que lo agradeceré en el alma...


Sinceramente,
Autora: Eva Soto

                     



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