Estimado lector, hace algunos años comencé a tener esta clase de sueños... los escribí, porque me llegaron muy fuerte al corazón.

Dicen muchas personas de este mundo, que los sueños, solo son eso... sueños. Yo sí creo, que tiene que ser de esa manera... solo que algunos de ellos los he vivido, como si fueran reales... Dios nos libre. Claro que, uno se sorprende y nos duele intensamente.

Yo sé que soy una de esas personas, que se le llama "loca". Yo los escribí y algunos de ellos los he dado a conocer en mis paginas. También los he comentado con algunas personas, las cuales sí saben lo que es tener uno de estos terribles sueños.

Algunos no los he dado a conocer, porque son muy fuertes y dolorosos para algunos de este mundo, los cuales han visto y pasado por esta penosa situación.

Yo soy una más entre ustedes... sí, entre los que no tienen educación y los que también tienen alta experiencia, de lo que tratan estos sueños tan siniestros. Este sueño que aquí les voy a relatar, lo guardé y nunca quise decir nada sobre el tema... Bueno, a continuación mejor lo doy a conocer...



Soñé que yo estaba caminando por un lugar donde nunca había estado... de pronto me vi entrando por la puerta de un edificio... allí noté muchas cosas terribles. Lo primero fue, que era en Filadelfia, a mí nunca me pasó por la mente que estaría en ese lugar.

Cuando entré noté que a mi derecha había una puerta, la cual estaba manchada de sangre y sin pensarlo más puse mi mano en la manigueta abrí y entré. Vi que era una habitación muy grande, las paredes eran de losas blancas y estaban manchadas de sangre por todos lados.

¡Qué horror! dije para mis adentros... de pronto vi una niña, como de unos cinco años de edad, ella parecía, que sufría mucho y deseaba salir de ese lugar... le dije: -"¿Niña, qué haces aquí? ¿por qué hay tanta sangre y tú estás tan triste?"

La niña me miró y dijo: -"Señora, por favor, sáqueme de aquí, yo no quiero estar en este lugar, por favor sáqueme, yo me quiero ir ahora mismo"...

"Dios mío", pensé... pero que está sucediendo, esta niña está sufriendo mucho y está solita, pobrecita, tan pequeñita... -"Ven, dame tu mano", salimos hasta la puerta, pero regresamos nuevamente ya que desde el fondo del pasillo, que era muy largo, venía caminando un caballo muy blanco, el cual llevaba a un hombre montándolo...

El caballo caminaba muy despacio, pero se escuchaba el sonido de sus herraduras en el piso que era de losas también blancas y manchadas de sangre... Me escondí con la niña detrás de la puerta y dejé una abertura, para poder mirar los movimientos que hacía el caballo con su cabeza... era como si estuviera saludando de un lado a otro y hacia adelante...

Yo estaba muy asustada y la niña no me soltaba de la mano mirándome todo el tiempo, como si esperara a que le dijera algo o a que la sacara de aquel horrible lugar...

El caballo parecía que presentía que estábamos escondiéndonos, pero pasó frente a nosotras sin parar de mover la cabeza. Al llegar a la puerta principal de salida, el caballo se inclinó de rodillas moviendo la cabeza, como si saludara, aunque yo no veía a nadie a quien pudiera hacer esa reverencia detrás de la puerta, allí no se veía nada.

Después se abrió la puerta y ellos salieron... enseguida le dije a la niña... -"ven, no te separes de mí", así salimos al pasillo y nos dirigimos hacia la puerta por donde había salido el caballo montado por aquel hombre, al cual no se le veía la cara...

Al llegar junto a la puerta que estaba cerrada, se abrió otra que había al lado derecho... era como una pequeña oficina... allí estaba sentada una mujer bastante joven, al ver que queríamos salir me preguntó... -"¿A dónde se lleva a la niña?, ella no puede salir de aquí."

Yo me quedé sorprendida y dije en voz baja... -"¡Señorita, la niña desea irse conmigo, por favor, déjela salir!"

Enseguida se puso en pie y se paró frente a la puerta de esa pequeña oficina y respondió enérgicamente... -"¡Ya le dije que la niña, no se puede ir de aquí!", la pequeña casi le gritó... -"¡Yo no quiero estar más aquí, déjeme ir, por favor!"

Me arrodillé frente a la niña, y le dije muy bajito, -"¿Qué podemos hacer?, ella no va a dejarnos salir", la niña me miraba suplicante y repitiendo... -"¡me quiero ir, lléveme, por favor...!"

Le juro, mi querido lector, que mi corazón se rompía en pedazos y no sabia que hacer... de pronto pude agarrar la manigueta de la puerta de salida, pero esta estaba bien cerrada. -"¡Dios mío, ayúdanos...!", grité.

En este terror me desperté y sentía que el corazón me latía muy fuerte... "¡Dios mío, qué pesadilla tan horrenda, he tenido!"

Con esta angustia he pasado años, desde esa noche hasta el día de hoy que lo estoy contando. No creo que se me pueda olvidar este horrible sueño. Yo nunca antes, había visto a esa niña, ni nunca estuve en ese lugar... ni en ese Estado del país.

¿Cómo suceden estas cosas de los sueños, si nada de esto lo había, ni tan siquiera, imaginado? Dios bien sabe lo que he sufrido todos estos años, con estos terribles sueños martilleándome el cerebro. Ojala nunca lleguen a convertirse en realidad, porque a pesar del tiempo, los latidos de mi corazón siguen acelerados desde que comencé a tener todos esos terribles y siniestros sueños. Dios nos ampare y que jamás tenga que saber que esto, de alguna manera, puede ocurrir...

Y ahora díganme: ¿Acaso estoy loca...?


Autora: del relato de este sueño: Eva Soto