Al Lector

Estimado lector, quizás usted ya ha leído alguno de mis relatos de sueños, escritos en estas páginas o en algún otro sitio que estaban anteriormente...

Yo sé que es un poco difícil creer en los sueños... Pero yo sí creo y desearía que me deje su opinión... Ya que para mi es muy importante saber si alguien cree que pudiera ser un mensaje de la Virgen María...

También deseo aclarar, que el hermano que estaba conmigo en este sueño, nunca ha viajado a USA y que en ese tiempo hacia ocho años que no le veía ni tenia comunicación con él, aunque si sabía que se encontraba bien por mis hermanas, las cuales también, en ese tiempo, vivían en mi país, Cuba...



¿Cree usted en los Mensajes?

Soñé que mi hermano y yo estábamos en mi habitación conversando muy entretenidos, arrecostados en la cabecera de la cama, recordando cosas de nuestra infancia y reíamos alegremente de las travesuras que habíamos hecho en nuestra niñez...

Así habíamos estado, quizás por un buen rato, cuando de pronto nos quedamos en silencio escuchando aquella divina voz...

En realidad no sabíamos de donde provenía, ya que se escuchaba muy lejana, pero en nuestras mentes y nuestros corazones sabíamos de quien era aquella voz tan maravillosa... Les aseguro, como ya he dicho en otras ocasiones, que se escuchaba muy femenina, suave, dulce y angelical, como nunca se podría escuchar a nadie en este mundo de los vivos...

A pesar de que la voz era dulce y muy suave, parecía que estaba llena de una inmensa amargura...


Ella nos dijo así:

    -¡Hijos! Mis hijos queridos! Nuestro Padre Celestial me ha enviado para darles una misión...

    Ustedes deben escucharme muy bien, ya que Él está sufriendo por todos sus hijos... Es por eso que está necesitando de darles este mensaje, para que lo den a conocer a todos sus hermanos en este mundo de la tierra...

    El no desearía tener que deshacer este paraíso, el cual construyó con tanto amor... ¡hijos míos! este es el mensaje que deben darle a todos sus hermanos...

    ¡Deben amarse, unos a otros! ¡No se estén peleando! ¡No hagan más guerras! ¡Por favor, hijos míos! ¡Tengan misericordia! ¡Ustedes, deben dar a todos este mensaje, para que haya paz en la tierra! ¡Espero, que sepan cumplir su misión! ¡Yo los bendigo, así como Nuestro Padre los bendice también!

Diciendo estas últimas palabras, ya no se escucho nada más...

Mi hermano y yo nos miramos por unos segundos, como si estuviésemos sorprendidos de lo que habíamos escuchado... Fue entonces que yo le pregunte:

    -¡Mi hermano! ¿Tú escuchaste lo mismo que yo?

Él me contesto...

    -¡Sí mi hermana, era la Virgen María! ¡Ella nos ha dado una misión y debemos cumplirla! ¡Daremos a conocer el mensaje, de Nuestro Padre Celestial!

Diciendo esto me desperté recordando todo lo ocurrido en el sueño; aunque claro, mí hermano no se encontraba junto a mi... Pero yo sentía que mi corazón latía fuertemente, aunque no de miedo, ni de susto... Yo sentía que era de alegría, de amor, de seguridad en lo que había escuchado en aquél sueño...

Al momento me levante y comencé a escribir todo lo ocurrido en el sueño...

Después, se lo conté a mi esposo, a mi hija y a algunas de mis amistades... Pero como siempre, todos ellos me dijeron que sólo había sido un sueño... Yo envié el mensaje escrito a muchas personas y lugares, con la intención de que alguien por lo menos me pudiera decir algo... Pero no, nunca nadie me contesto... Claro, yo nunca supe a donde, ni a quien dirigirme para que me creyeran, que esto había sido un mensaje de la Virgen María y de Nuestro Padre Celestial...

¿Quién creería a una persona como yo? No, claro que nadie... Estas cosas nadie las puede creer... ¿Las cree usted? ¿Tampoco, verdad?

Bueno, yo sí... ¿y saben por qué? Porque no es la primera vez que he escuchado esa misma voz... En realidad en esto no me equivoco, se lo aseguro...

Bueno, créanlo, o no lo crean, todos estos sueños que aquí les he contado, para mi han sido algo muy divino, aunque no lo he podido cumplir como hubiese querido...

De todas maneras, yo espero que siempre Nuestro Padre Celestial y Nuestra Madre, la Virgen María, me sigan dando bendiciones, igual que a todos los de este mundo... y que algún día quizás, todos podamos entender y creer que todos somos hermanos, para que podamos vivir en paz y no hagamos sufrir más a Nuestro Padre, Hijo, al Espíritu Santo y a Nuestra Madre la Virgen María...



    Gracias les doy a todos por el tiempo que han dedicado a leer mis sueños... Aunque claro, no los tiene que creer... Usted es el que sabrá definir a su modo y a su creencia...

    Les quiero, a todos.
    Sinceramente,
    Autora (de este sueño): Eva Soto.