Por tu infantil ternura, yo te amo por tus gestos y tu cuerpo maravilloso; en las maravillosas sensaciones, tu transmites calor de hombre y me abrasas el cuerpo. En el diario transitar de mi existencia, yo te amo; tú, me has enseñado a tener esperanza, has hecho renacer en mi la ternura y la ofrenda, te has convertido en la razón de mi vida. Aquellos momentos de inspiración divina, aquellos en que logro expresar sentimientos; No son míos, mi niño transmite el mensaje a esta pobre poeta, que solamente escribe... Las glorias son de el, pues me ha dado todo, me ha dado esperanzas, amor y sonrisas; a cambio le he dado mi amor y mi alma, y por todo ello... soy afortunada. By Angie Ramirez

                        



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