Fue angustiosa la espera y mortal el desenlace la paloma torcaz no regresó a su nido. El siniestro fantasma derribó enterezas Y deviniendo burlón,manifestó: “¡no hagas nada, está muerta”! El aviso fue duro. El buho agorero me miró de reojo. y la angustia (celaje gris) dura como el plomo cegó mis pupilas y no vi más nada, sólo el amarillo de sus ojos fijos. Apliqué el refrán, conté hasta diez Pero un río de lágrimas invadió mis ojos. La venganza ciega ganó la batalla. No obstante mi celo, me robó su cuerpo. No supliqué milagros, tan sólo quise a ella. Sólo pedí una tregua en su infausto final. Si mi voz fue el oráculo perdido en la distancia Es mi recuerdo ingrato el punto de un final. Autora: Angie Ramirez