Cuanto anhelo ser libre como el viento, y extender mis alas en el mar... Acariciar tu recuerdo sólo intento, sobre las olas que vienen y se van. Siento rabia, impotencia y desespero... quiero romper las cadenas que me atan, que me ahogan, me duelen y me matan... sin encontrar la paz, que tanto quiero. Tengo miedo de mis ojos, que están ciegos... De mis manos, que mueren cada día. Ven mi alma, te imploro, te lo ruego... he perdido la paz y la alegría. El silencio se duerme en mi regazo, y acaricia con misterio mi dolor... El atrapa mis años en su abrazo, sepultando el misterio de tu amor. Y aunque pasen las horas y los días, aun no muere en mi alma la ilusión, pues tus noches por siempre serán mías, aunque sólo son sueños e ilusión. Yo no puedo olvidar, que mi inocencia, en tus manos de niña se quedó... Aunque ahora yo sufra por tu ausencia, pero en un pacto de sangre nos unió. Fué una herida en tu mano y en la mía, con un beso sellamos nuestro amor... pero el tiempo de mí te alejaría y hoy me invaden la duda y el temor. Y pensando en silencio no consigo, olvidar los recuerdos que viví... Sólo quiero tenerte aquí conmigo, para darte el fuego que hay en mí. Un volcán de pasión invade mi alma, con tal fuerza que siento hasta dolor... Si después de la tormenta existe calma, que sepulten mi cuerpo con tu amor. Autora: Luz Dary Becerra

                



© Brisa Diseños - Junio 2013