"Una vez encendida la luz interior, nada puede apagarla, es perfecta e incorruptible como el oro que simboliza el poder de la pureza, de lo esencial, es decir, del espíritu, que es un viaje infinito y maravilloso porque estalla a cada instante vivido con profundidad."


Me gustan los que se callan y me gustan los que cantan y de tanto andar conmigo me gusta lo que me pasa.

Me pasan cosas que cuestan, aunque no tenga importancia andar contándole a todos... todas las cosas que me pasan.

Porque uno no vive solo y lo que a uno le pasa le está sucediendo al mundo, única razón, y causa, pues todito es tan perfecto porque perfecto es Dios, que se muera alguna estrella cuando arranca una flor, por eso si hay una, hay dos.

Supe del diablo la noche que al hambriento dije "no" y también esa noche supe que el diablo es hijo de Dios.

Ando solo por la vida con un tono y dominante modestamente cantoso y pretensión de enseñar, porque si el mundo es redondo... no sé que es ir adelante. Andar y andar, siempre andando, nada más que por andar.

No vine a explicar al mundo, sólo vine a tocar. No quiero juzgar al hombre, al hombre quiero contar.

Mi condición es la vida y mi camino, cantar ¡cantar! y contar la vida, es mi manera de andar.

Un día llegué a Tandil y conocí a un anciano que a falta de inteligencia se le dio por ser listo, le pregunté por Jesús, una noche al lindo viejo, y ahí mismo lo conocí, cuando me alcanzó un espejo.

Yo bailo con mi canción y no con la que me tocan, yo no soy la libertad, pero sí el que la provoca.

Si ya conozco el camino para que voy a andar al costado, si la libertad me gusta para que voy a vivir de esclavo. ¡Elegir...! yo siempre elijo más que por mí, por mi hermano y si he elegido ser águila fue por amor al gusano.

Prefiero seguir a pie y no en caballo prestado, alguien por una manzana... para siempre quedó endeudado.

Siempre se llega primero el que va más descargado. El día que yo me muera no habrá que usar la balanza pues para velar a un cantor, con una milonga... alcanza.

Doy la cara al enemigo, la espalda al buen comentario, porque el que acepta un halago empieza a ser dominado. El hombre le hace caricias al caballo, para montarlo.

Perdón si me propasé y me puse moralejo, nadie puede dar consejos, no hay hombre que sea tan viejo.

Me pongo el sol al hombro y el mundo es amarillo.

Me gusta andar, pero no sigo el camino pues lo seguro ya no tiene misterio. Me gusta ir con el verano muy lejos, pero volver donde mi madre en invierno y ver los perros que jamás me olvidaron y los caballos y los abrazos que me dan mis hermanos, me gusta, me gusta, me gusta...

Facundo Cabral (1970)   



Me gusta el sol, Alicia y las palomas el buen cigarro y la guitarra española saltar paredes y abrir las ventanas y cuando llora una mujer. Me gusta el vino tanto como las flores y los conejos, pero no los tractores el pan casero y la voz de Dolores y el mar mojándole los pies. No soy de aquí, ni soy de allá no tengo edad, ni porvenir y ser feliz es mi color de identidad. Me gusta estar tirado siempre en la arena o en bicicleta perseguir a Manuela con todo el tiempo para ver las estrellas con la María en el trigal. No soy de aquí, ni soy de allá no tengo edad, ni porvenir y ser feliz es mi color de identidad...


El legendario y popular cantante argentino, Facundo Cabral, fue asesinado en la mañana de este sábado 9 de julio de 2011, durante un atentado en Guatemala.

El trovador, de 74 años de edad, cayó abatido a tiros en el concurrido "Bulevar Liberación" cuando, junto a otros compañeros, iba camino del aeropuerto "La Aurora" en la capital guatemalteca.

Facundo Cabral nació en La Plata, Argentina y vivió en la más extrema de las pobrezas con su madre, quien luchó para sacar adelante a sus siete hijos, después de que el padre les abandonara.

Cabral tuvo una larga y conocida carrera en América Latina y España.

Es el creador de la famosa canción: "No soy de aquí ni soy de allá", que se convirtió en un himno dentro de los movimientos de la trova.





"No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza y del otro lado te espera gente maravillosa..."

Facundo Cabral




                        


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