Mi ultimo deseo, será... cuando yo muera no quiero que una losa, me cubra la cabeza ni en una caja fría dura, larga y estrecha coloquen mi cuerpo, como muñeca vieja. No quiero que me encierren en una fosa negra para que los gusanos, celebren en mí, su fiesta. Ni las raíces grises, de troncos sin corteza encajen sus serpientes de largas y duras hebras. Ni quiero que mi cuerpo lo cubran con las penas del llanto, triste y amargo de mis hijos, que rezan. Porque, si en mi cayeran, las perlas de sus ojos las tristes, negras perlas... Lágrimas de amor de los hijos que quedan. quizás maldeciría mi muerte... por sus penas. No quiero estar expuesta, como museo de cera en desfile constante de miradas indiscretas. ¡Y tantas horas largas, que eternizan por lentas! Y en ese olor tan fuerte, de flores que se secan. No quiero que me vistan, con vestido de seda ni pongan mi cara, como dibujo en quiebra pues no soportaría ser payaso de cera. Y exijo, cuando Dios, disponga que yo muera que me limpien el cuerpo, con agua pura y fresca y después que lo lleven a quemar a la hoguera donde solo cenizas quede, de lo que yo era. Deseo que mis carnes, mis huesos y mis penas junto a la alegría de vivir, como era de haber sido la esposa, hija, madre y abuela lo depure la savia del fuego de una hoguera. Y cuando sea ceniza que de mí, eso queda que mis hijos benditos, me lleven, cual bandera y con un Padre Nuestro liberen mis cadenas. Soltando mis cenizas en la mar, madre buena. Así, ser esa ola que siempre se renueva estar eternizada en la mar vieja y nueva por los siglos del hombre, que pasan por la tierra y besar a mis hijos cuando se bañe en ella. Acariciar su cuerpo, con mis besos de arena porque estaré fundida en la mar y en su arena estaré siempre viva... eternamente muerta! Autora: Maggy