Qué alegría cuando pienso en los momentos vividos en nuestra infancia, los amores y picardías de ayer un cigarrillo, los labios rojos, unos besos perdidos y nuestro ángel testigo fiel se quería enloquecer. La música suena no podemos parar y mi Lupita baila moviendo su cadera muévelo como quieras que voy a reventar ella bailando se vuelve como loca. Y por las noches en el silencio una piedra perdida cristales rotos, las carcajadas y los ojos de azul el pelo rubio son recuerdos que nunca se olvidan guitarra tacones dos niñas bellas vestidas de tul. La música suena no podemos parar y mi Lupita baila moviendo su cadera muévelo como quieras que voy a reventar ella bailando se vuelve loca. Alguna tarde bajo la ruana zapatos y se engalana la plaza de mercado milagro dinero que multiplica ese canasto lleno, piña costilla cilantro manzana timbres sonando como campanas y chicle mastica. La música suena no podemos parar y mi Lupita baila moviendo su cadera muévelo como quieras que voy a reventar. Ella bailando se vuelve como loca. Autora: Luz Dary Becerra


                     




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