Me pregunto si los pobres ¿tendrán también Navidad? allí entre su soledad y sus lágrimas salobres.

Con poco o nada de cobres la vida es muy hermosa y valiosa... solo que nosotros mismos desperdiciamos y destruimos todo lo bueno que está en nuestro camino.

Al igual que a nuestro universo, diciendo siempre que todo lo malo que nos pasa en nuestra corta vida, es culpa de alguien que nunca hemos visto... solo sabemos, lo que otros cuentan.

¿Por qué no hacemos las cosas mejor, para nosotros mismos... en vez de andar bebiendo licor y comiendo demasiadas cosas, que no son buenas para nuestra salud?

Hasta en algunas ocasiones consumimos todas esas clases de drogas, que nos envenenan la sangre y nos mata nuestro cerebro... sin importarnos nunca el mal que hacemos a nuestra valiosa vida.

Tal vez deberíamos de querernos un poco más y querer a nuestros semejantes... dándoles consejos y ayudándolos, en vez de estar siempre juzgándolos.

Piensen si de vedad creemos en Dios... no deberíamos hacer pequeñeces como las que hacemos a diario. Es injusto, penoso y doloroso...

Son tantas las cosas indebidas que hacemos sin preocuparnos, siquiera por nosotros mismos... luchemos por ser mejores cada día... no solo por nosotros, sino también con el prójimo sin hacerles siempre tanto mal...

Debemos ayudar a nuestros hermanos, que son todos nuestros semejantes... Sin andar por el camino destrozando las cosas en esta hermosa vida...

Porque nosotros solo estamos de paso y hay que vivir lo mejor que podamos en el día de hoy, porque el ayer ya no existe, ni mañana, tampoco.

En el nombre del Señor pensemos que debemos hoy ser mejores que ayer... porque tal vez mañana sea demasiado tarde. Con mucho amor para todos. ¡En el nombre de Dios... Amén!
Autor: Andrés L. Pérez

                    




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