Con orgullo te ví crecer, tus sonrisas, tus juegos eran mi felicidad. Tus primeras palabras, tus primeros pasos yo te los festejé. Hija, hoy tan sólo te pido acéptame como soy. Si hoy me pongo los zapatos o el vestido al revés, cuando tú eras niña lo hacías y yo no me molesté, recuerda que ya volví a la niñez. Acéptame como soy, no corrijas mis errores, no me humilles si en algo me equivoqué, háblame, platícame no me dejes enmudecer. Si en la mesa el café o la comida tiré no fue mi mala intención. Que mis arrugas y mis canas no te preocupen, yo ya las acepté, son las huellas de la vida y con gusto las llevaré. Son hilitos de oro blanco que el tiempo me regaló y al mirarme en el espejo pienso si esa no soy yo. Acéptame como soy, no me pidas que camine derechito mi cuerpo encorvado ya está, hoy tan solo te pido que me tomes de la mano y me ayudes a caminar, no te avergüences de mí. Acéptame como soy, si lloro o sonrío no me preguntes porqué, será porque a mi mente algún recuerdo llegó o será de agradecimiento al que la vida me dió, que a mi padre y a mi madre conmigo y contigo me bendijo. Hoy te pido cariño, sólo te pido paciencia, sólo te pido perdón si en algo te ofendí. Acéptame como soy hoy, con todas mis torpezas, mis errores. Hoy tengo el mundo a mis pies. Cuando parta de este mundo, acepta que mi tiempo se terminó y hasta mi último suspiro conmigo te llevaré.
Autor: Desconocido