Te fuiste amiga querida a las huestes del Señor, allá donde no hay dolor, ignominia, odio ni celos. Te fuiste con tus anhelos y tus sueños de primor, a la patria de esplendor, en el confín de los cielos. Se acabaron tus desvelos de este mundo terrenal, no está la flor del rosal, nuestra Gladys cariñosa. Cuánto corazón solloza, lágrimas como un caudal en un dolor sin igual…, por la amiga generosa. Tú nos cuidarás celosa como la mayor hermana, mirando por la ventana de un cielo multicolor. Y con tu infinito amor como una estrella cubana, velarás nuestro mañana… infundiéndonos valor. Autor: Eliseo León Pretell Poeta peruano Houston Texas, EE UU Derechos reservados E-mail: ellepre@yahoo.es


                   




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