Manos justas de amor en hartura, dulces manos de bien y de luz. Que supieron sanar con ternura, Santas Manos…, de Cristo Jesús. Milagrosas cuando no hubo modo, aumentando los peces y el pan. Generosas brindándole todo, Santas Manos…, no más se verán. Ofreciendo su abrigo y aliento, iban siempre calmando el dolor. Cariñosas en todo momento, Santas Manos de inefable amor. Manos prestas buscando salida, a su paso cambiando la suerte. Devolviendo la vista perdida, y la vida después de la muerte. Manos firmes, férreas y valientes, cuando expulsan a vil mercader, de su templo colmado de gentes, sólo ansiando comprar y vender. Manos mustias, sangrantes y frías traspasadas de clavos hirientes. Manos yertas, por largos tres días, Santas manos…, puras e inocentes Se levantan al fin victoriosas esas manos maltrechas y heridas. A los cielos suben orgullosas, por salvar tantas almas y vidas.
Autor: Eliseo León Pretell *Poeta internacional peruano “Ciudad Satelital” Houston Texas, E.E.U.U. Derechos reservados

Confío en Dios como mi fuente de provisión infinita. Al saber esta Verdad, no me puede faltar ninguna cosa buena.

"Mi copa está rebosando"

Salmo 23:5



                 





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