Sabia inspiración de Dios, la mujer, sagrado nombre, para acompañar al hombre, y hacer la vida entre dos. Solo, hubiese sido atroz, frente a la naturaleza, sin su amor, sin su belleza y el arrullo de su voz.
Mujer inicio de vida, hacedora del vivir, mujer razón de existir, valiosa prenda querida. Adorada, consentida, calor y luz de la hoguera, insufrible compañera al dar su amor sin medida.
Obra del gran Creador, por darnos fe y alegría, mujer la Virgen María, madre de nuestro Señor, de alma dulce, fe y valor, ofrendando a su hijo amado, por el precio del pecado, de un mundo lleno de horror.
Amorosa madre buena, tierna esposa diligente, fiel amiga, confidente, cuando la duda nos llena. Nos arenga, nos serena, con su cariño sincero, señalando el derrotero que mejor vale la pena.
Mujer causa del desvelo de mi pecho enamorado. Eres tú el lucero ansiado, mi sueño, mi caro anhelo, tus besos me dan consuelo, tu aliento me hace vivir, duermo tranquilo al sentir el aroma de tu pelo.

Autor: Eliseo León Pretell Derechos reservados E-mail: ellepre@yahoo.es

                  




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