Siempre será el pie desnudo señal de necesidad, de miseria, de orfandad, grito del cruel hambre mudo. Lo que se nos hace un nudo, lastimero en la garganta, impotencia que atraganta, preguntándonos porqué, no hay calzado en ese pie, que se acuesta y se levanta. Hay pobrezas que estremecen sacudiéndonos la calma, que nos estrujan el alma, y al verlos nos languidecen. Cuántos hermanos padecen, hambrientos, sucios, descalzos, tirando en sus pasos falsos, el polvo de su pobreza, sin pan, sin agua, ni mesa, al filo de sus cadalsos. En el mundo de estrechez, casi en todos los caminos, andan esos pies endrinos en penuria y escasez, cubriendo su desnudez, como Caín, como Abel, no hay para caucho ni piel, y el helado frío apura, sólo un plástico y basura se han compadecido de él. Desde el hombre primitivo, que poco hemos avanzado, sigue el hambre desbocado viejo enemigo furtivo. Despiadado, cruel, lascivo, mordiendo el escaso pan, la ciencia, la ley no están, para algunos no hay bocado, el mundo los ha vetado a morirse como están. Autor: Eliseo León Pretell *Poeta peruano “Ciudad Satelital” Houston Texas, EE UU Derechos reservados


“La vida no se trata de esperar a que pase la tormenta, se trata de salir y bailar bajo la lluvia torrencial”


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