Un día de silencio, nos miramos fijamente y tú con tu inocente mirada, me dijiste que me amabas... Cómo creerte pensé, ¿dirás la verdad siempre? Hablabas sin cesar, convirtiendo ese día, en uno de los más bellos de mis días... Soñaba despierta, como un hada yo aparecía, donde mi alma se convertía en vida con la luz del día. Miré tu semblante y noté que sonreías... Amor, ¿eres así todos los días? Qué hermosa sonrisa, que brillantes tus dientes. Tus labios soñadores me decían: ¡él, nunca miente! Me llevé una sorpresa, que nunca imaginé... ¡Cómo es que un sueño fue y ya no puedo ni verte! La luz del día, allí estaba, pero tú ni siquiera asomabas... Me balanceé en mi columpio y sentí que soñaba. Vaya día tan caliente, que hasta mi piel se sonrojaba... Miré mis vestimentas, parecía ser un hada... pero... ¿cómo me sentí enamorada, si solo a Dios amaba? Miré a todas partes, mi corazón temblaba. Mis manos se aferraban a la soga que me columpiaba... Y me dije segura: Sí, un día volveré y soñaré que te amaba. Ya no será fantasía, creo que al fin llegaste a mi vida, No importa, si soy un ángel... ya me llegó el día. Día que soñé y que se esfumó de mi vida... Soñaré que un día te quise y será para toda la vida... seré tu ángel, todo lo que tú me pidas, yo sé que volveremos a encontrarnos... un día. Autora: Evalyna








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