Eres como una flor, en medio del desierto... como nadie te riega agua, te prendi en mi pecho. Te guardo con respeto, te quiero con alegría, mi cariño ya no me cabe en el pecho. Si algún día te devuelvo al desierto, será que ya me fuí y no tengo derecho. Por ahora te dejo prendida, luciéndote aquí en mi pecho. Tú me das siempre mucha alegría, por eso como a una hija te quiero. Tú eres la luz que alumbra mi camino, siempre me das la brisa fresca. Mis días, yo te los ofrezco. Mañana vendré, a darte los buenos días. Autora: Evalyna


                



imagen facilitada por "Evalyna"
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