Si ves que te miro, no te extrañe, ni te asombre.... Yo no te miro con los ojos, Solo te miro con mi alma, hija mía... Miro tu imagen tan hermosa, pero tienes un semblante muy triste... No puedo callar... me da pena tus lágrimas, no quieres mirar hacia atrás al que te ama. Si tú vieras dentro de esta alma, verías tanto amor y comprensión que tu vida se llenaría de ilusión... Vas cabizbaja, sin saber que caminas. ¡Mira hacia atrás, hija del alma mía...! Verás con quién es, que caminas, Tú siempre estarás bien protegida, de mi alma soñadora, pero adolorida. Busco en tus ojos esa dulzura, que siempre desde niña tenías... ¿Dime, que te sucede... por qué va triste mi niña... y no deseas ver, a través del alma mía? Me llenarías de tanta alegría, que el corazón me abriría para enseñarte cuanto amor existe en esta alma mía... ¡Ven, mírame... ya no sufras más, hija mía! Autora: Evalyna


                     




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