¡Ay... qué momentos tan divinos, aquellos en que tú y yo nos unimos! Fue un amor jurado ante Dios, y ante el mundo en que vivíamos... Qué emoción, cuando el padre nos dijo: ¡En matrimonio, Dios los ha unido! Los dos fuimos bendecidos, ante el altar de la Iglesia, familiares y amigos... Todo fue como un sueño lleno de ilusión, por el amor que los dos sentíamos... ¡Nuestros padres, amistades y amigos, sonreían tan felices por nuestra unión! Ya casados por el cura y ante el Señor, salimos de la Iglesia completando nuestra alegría infinita en el corazón... Así nos encaminamos, hacia el gran cortejo. Al llegar a la carroza llena de flores adornada, que frente a la Iglesia nos esperaba... Algo espantoso tronó a nuestros oídos, sin que nada más, supiéramos ninguno de los dos. ¡No supimos, qué tiempo transcurrió... Pero ante el Señor, nos encontramos! El personalmente, nos dio su bendición... Después entre camas de nubes, nos entregamos. Así fue que juntos y muy felices vivimos por siempre, nuestro verdadero amor. Han sido en nuestro mundo del cielo, los más bellos: ¡Momentos Divinos! Autora: Evalyna