El susurro de las olas, llega hasta mis oídos... atormenta mis sentidos, recordando un ser querido. Quizás lloran o se ríen del hijo que he perdido... Entre llanto y el ruido del mar, me quedo dormido. Vuelvo a la playa, donde nos despedimos... Ruje como nunca, alborota mis sentidos. Las olas son enormes, llegan hasta mis tobillos... Mi corazón late fuerte, recordando con tristeza lo vivido. Aquella tarde de junio, dejó en mi alma un martirio... Quisiera no recordarlo, pero no puedo... ¡Dios mío! Lo amé tanto, que camino con el corazón muy herido... Las olas se llevaron a mi único hijo, sin un solo motivo. Mi vida ya no tiene sentido, pero vuelvo aquí por mi hijo... Nadabas entre altas olas del mar, que hacían mucho ruido. ¿No sé porque ya no veo, que vuelve el cuerpo de mi hijo? ¡Grito y extiendo los brazos, queriendo alcanzarlo! ¡Ya nada, me da esperanzas y quiero irme contigo... No sé que sucedió esa tarde hijo, regresa, te lo pido! ¡Aquí te espero día y noche, no juegues conmigo... Te veo volviendo con las olas y en el aire te respiro! Las olas siguen iguales, nada ha cambiado... Solo yo aquí sigo sin descanso, sin ver lo perdido. Esperando que un día, el Mar me traiga lo querido... Las olas chillan llorando como yo, la muerte de mi hijo. ¡Mar traicionero, malvado. Ya no te quiero de amigo... Me robaste, mataste a mi hijo... y yo, aquí sigo vivo. Alcánzame, llévame, no me dejes con el corazón herido. Mar y sus olas... ¡Ya no me miren y acaben conmigo! Autora: Evalyna


                




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