Yo tengo la paciencia de esperar, no me apuro por hacerles pensar, que cometieron tantos errores, que algún día lo tendrán que pagar.

No importa el tiempo que tenga que esperar. Pero no... no crean que les deseo ningún mal. Dios sabrá cómo y cuándo lo tendrán que pagar.

Yo tengo paciencia y sé esperar, porque a nadie se le debe desear ningún mal. No sé como van a reaccionar, cuando el Señor les llame a contar.

Pobres de todas ustedes que en este mundo pagaron tan mal, traicionando a las amigas que siempre las tenían en un altar.

Qué pena... ¡cómo pueden, hacer tanto mal...! Qué tan confundidas estarían, para no poder reaccionar.

Qué lástima ustedes me dan... Sus corazones ¡qué podridos estarán! Sólo les digo... pidan perdón a Nuestro Padre Celestial, antes del juicio final.

Mientras, yo tendré la paciencia de esperar. Que Dios bendiga a todas aquellas que siempre decían, eran buenas amigas... ¡Vaya... qué tremenda hipocresía...!
Autora: Evalyna

               





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