A veces, siento mi alma que llora, el cobarde siente miedo del que llora, no sabe que el espíritu implora. Las penas no las guardo, echarlas al aire quiero, transcurre el tiempo sin pensar... que nadie nos quiere escuchar. ¡Qué penas encierran esas almas! que todo el tiempo nos hacen llorar, me duele y quiero mi alma librar de esa pena que otros me dan... Si algún día yo llegara a faltar, sé que no vagaré por ninguna maldad, Dios conoce la grandeza de mi espíritu y la libertad del Alma... pronto me dará.
Autora: Eva Soto


                    






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