Cubrí tu cuerpo con un manto, pero dejé destapado tu rostro... Quería saber si abrían tus ojos, y si tu boca me pedía un beso. Esperé con anhelo el sabor de tu beso, o una mirada de tus ojos... Nada ocurrió hasta ese momento, en que cansada yo cerré mis ojos. En la mañana, me despertó un suspiro de congojo... Pensé que no me escuchabas... ¡pero Dios...! tus labios me daban un beso, y tus ojos color cielo se abrieron. Tenías una mirada intensa de dolor, buscando los míos espantados... No, no eras tú mi ser adorado, el que con tu boca me beso. Era el manto del viento, el que casi con dolor sopló... ¡Mi amado, ya te fuiste dejando mi boca seca sin tu amor! Te amé como a nadie y no me dejaste tu calor... El manto que cubrió tu cuerpo se llevo todo, destrozándome el corazón. Autora: Evalyna