¡Cómo me duele verte de lejos, caminando cabizbajo, viejo y acabado... Con el corazón deshecho y tus ojos, tan cansados! Fueron muchos los tragos amargos, los que yo tomé viviendo contigo... Tú que fuiste el hombre premiado, con mi amor que fue tan puro y sagrado. ¡Hoy, que estámos viejos y te miro derrotado... Creeme, que siento un dolor muy profundo! Pero con los años tú te lo has buscado, por haber sido cobarde y desamorado. ¡No sé a quién más habrás dañado, en tus juegos de amor traicionero... Por eso hoy estás encorvado y amargado, sin tener a nadie que te tienda una mano! Mucho he llorado al saber, que todos te habían abandonado... Pero yo, aunque no vuelva a tu lado, si sabré tenderte mi dolida mano. No quiero seguir mirándote caminar sólo, como un vagabundo penando... ¡Ven hombre viejo, débil y desdichado... apóyate en mi mano, para seguir caminando! Autora: Evalyna
                        


Brisa Diseños - Abril 2011