Extrema blancura, coges formas en mis manos... Haces a miles escultores... Te abrazo y refrescas mi armonía, sacas mi instinto juguetón... Detector de huellas. Paraíso puro, donde se cristalizan mis lágrimas... Jamás te puedo abrazar al desnudo... Siempre cubierta, a tu lado debo estar, para tu belleza admirar... Arrasadora, espuma blanca... Caes como cascada... A unos deleitas, a otros torturas. A unos despiertas, a otros pones a dormir... Inspirador de deportes, unos salen a buscarte... Otros, se despiden de ti. Autora: Alicia Valdés Soto


                                      






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