Feliz día, Hermana

Hermana de mi alma... Hoy te quiero felicitar, por ser un día muy especial, el cual se le dedica a la Madre. Tú para mi siempre has sido y serás, igual que aquella linda y querida madre, que perdimos hace años. Te quiero yo, y te quieren nuestros hermanos... Siempre fuiste dulce, amorosa, comprensiva y honesta con todos, sin nunca pedirnos nada. Para nosotros, eres como la segunda madre, a la cual adoramos y nunca te olvidamos... Madre eres... porque nos llenas de ternura! Quiero que sepas, hermana querida... que siempre te estamos agradecidos, por todo lo que has hecho por nosotros... Y eso... no se paga ni con la vida! Tú sabes que te queremos, y no por decirtelo en éste día... Siempre te hemos demostrado, lo que significas en nuestras vidas. Recuerdo desde que eramos niños, has estado presente en nuestras alegrías en nuestros sufrimientos y en nuestro dolor... Y hasta lloras, cuando estamos enfermos! ¿Cómo agradecerte hermana mía todos tus desvelos, tu cariño que es tan puro y que nos lo has estado dando día a día? Nuestro corazón esta desecho hermana mía, por no tenerte cerca... Pero te llevamos con amor y sentimientos, que nunca nos han de separar. Recibe hermana querida, muchos besos y abrazos en éste día Pero también los recibirás todos los días estando cerca o distante, porque siempre serás... Nuestra Madre! Nuestra hermana, consentida! Dios, nos hizo éste regalo cómo un premio, para que no nos quedáramos tan sólos. ¡Es nuestro premio mayor... es un verdadero regalo, de Nuestro Señor! Estos abrazos y besos, hermana mía... te los envío en nombre de nuestros hermanos, que están en Cuba... Y de esta hermana, que te adora con la vida... Feliz día de la Madre... Hermana, querida! ¡Ay, hermana!... pero, que digo? ¡Si ya, no te tengo... Viva! Autora: Evalyna



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