Bendito niño Jesús, hijo de José y María humilde naciste un día, en el portal de Belén. Nos trajiste paz y bien, cumpliendo la profecía, llegaste como ambrosía, sin posturas ni desdén. Tus padres cuando te ven, sabían que eras Jesús, un gran lucero de luz, trae a reyes y pastores. Nació el Señor de Señores, sin encajes ni capuz, como más tarde en la cruz, se inmoló entre mil dolores. Creciste entre pecadores desafiando tu suerte, sabías bien que tu muerte era el precio del pecado. Eras aquel hijo amado, que Dios ofrendó a este mundo, con su mensaje profundo, que bien dejaste grabado. OH... nuestro Jesús amado, símbolo de la amistad haz que en esta Navidad, se unan nuestros corazones. Derrama tus bendiciones, con tu grandiosa bondad, Irradia la oscuridad, con el poder de tus dones. Flores, luces y canciones, te ofrecemos Niño Santo nuestra risa, nuestro llanto, nuestro endeble corazón. Te adoramos con unción, por tu pureza y encanto cobíjanos en tu manto, de ternura y redención. Autor: Eliseo León Pretell *Poeta peruano “Ciudad Satelital” Houston Texas, EE UU Derechos reservados E-mail: ellepre@yahoo.es


              



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