Le doy las gracias a Dios, de que un amigo querido, fue a Cuba y me trajo la tierra, de donde hemos nacido. Así mi madre querida, al irse por la mañana, se llevó en el corazón... ¡Su tierra roja, Cubana! Y cuando su alma voló y pensaba en las palmeras esa tierra le sirvió de amorosa compañera. Por lo menos se llevó en aquella caja gris, un pedacito de Cuba que era su querido país. Lo llevó en el corazón, es todo lo que le pude dar, un poco de la nación que nunca dejó de amar! Le dije adiós con amor, para que en ese viaje divino, se llevara en el corazón la tierra de donde vino! Mariela F. Jewett (August, 2003)


                



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para "New Evalyna"