Vengo de un monte bravío, donde se siembra la caña... allá cerca de la montaña donde tengo mi bohío, pasan dos ríos y está lleno de palmas. -·-·-·-·-·-·-·-·- Miro de mi Cuba el suelo campechano, donde las guajiras tienen empeño, de cuidar el bohío... y traen agua del río, donde el agua es cristalina y fresca. -·-·-·-·-·-·-·-·- Yo espero que amanezca y me paro en la puerta, bien temprano en la mañana... también miro muy contento los valles, las montañas rodeadas de palmas... y allá un poco distante veo los ríos, donde las mujeres se bañan. -·-·-·-·-·-·-·-·- Todo huele a limpio, el aire, es fresco y puro... el verdor de la Hierva y la tierra mojada, por el rocío de la mañana... todo un contraste, de la alegría campechana. -·-·-·-·-·-·-·-·- ¡Oh, Dios! Yo quiero, regresar a mi Cuba... ¡Patria, hermosa y adorada! ¡No, yo no quiero morir con éste pensamiento! -·-·-·-·-·-·-·-·- Yo tengo deseos de verte, y vivirlo de nuevo... ¡Cuba... Yo te quiero! ¡por eso solo de pensar, que estás tan lejos... te juro, que me desespero!
Autora: Evalyna

                     



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