Dios tomó forma de mendigo y bajó al pueblo, buscó la casa del zapatero y le dijo: -Hermano, soy muy pobre, no tengo una sola moneda en la bolsa y estas son mis únicas sandalias, están rotas, si tú me haces el favor...

El zapatero le dijo: -estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie a dar.

El Señor le dijo: -Yo puedo darte lo que tú necesitas

El zapatero desconfiado, viendo un mendigo, le preguntó: -¿Tú podrías darme el millón de dólares que necesito para ser feliz?

El Señor le dijo: -Yo puedo darte diez veces más que eso, pero a cambio de algo

El zapatero preguntó: -¿a cambio de qué...?, -a cambio de tus piernas

El zapatero respondió: -¡para qué quiero diez millones de dólares si no puedo caminar!

Entonces el Señor le dijo: -bueno, puedo darte cien millones de dólares a cambio de tus brazos

El zapatero respondió: -¿para qué quiero yo cien millones de dólares si ni siquiera puedo comer solo?

Entonces el Señor le dijo: -bueno, puedo darte mil millones de dólares a cambio de tus ojos.

El zapatero pensó poco: -¿para qué quiero mil millones de dólares si no voy a poder ver a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos?

Entonces el Señor le dijo: -¡Ah, hermano!, ¡qué fortuna tienes y no te das cuenta!



Su relación con Dios

"En el escenario siento que cada canción que canto es un mensaje que te manda el Padre, la inspiración de mi vida.

El haberme decidido a vivir es una provocación del maestro, de Jesús, siempre siento cuando canto una canción que es un mensaje que te manda Él o el Padre que te dice: 'Oye, te amo. Anímate a ser feliz porque el amor es valentía y contá conmigo'.

Un día el mundo va a estar dirigido por los artistas porque no queremos poder sobre los demás, sino compartir la fiesta contigo".



                     


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