¿Sabes quién te habla?

¿Ya no recuerdas el amor, la enseñanza y la comprensión que te di? Te he seguido durante todos tus años, y he visto con tristeza que caminas, sin verme. ¿Nada te importa el sacrificio, que hice por ti? Todavía me duele saber, que te perdí. No tienes conciencia, Pero: ¿Qué queda de ti? Me sentía orgulloso, mi amor crecía en tu corazón... De momento te perdiste, dejando mi amor... Herido y sangrando, me dejaste el corazón. No te condueles de nadie, me haces sufrir... Tu vida la dañaste, sin compasión. ¿Qué sucedió, porque tanto correr? Dime: ¿Qué me falto, que no pudiste comprender? Hoy sólo queda, amarguras y sin sabor... Yo sólo quise, entregarte mi corazón... ¿Por qué caminas, con los ojos cerrados... Nada te queda, de lo que debía ser sagrado? ¡Cuanta desilusión me ha quedado... Hijo, de mi corazón desangrado! Soy tu padre, soy tu hermano... Soy el que desea, sostener tu mano. ¡Ven, hijo de mi corazón... Para que sigas, siendo humano! Autora: Evalyna