Nunca abandones lo que con tantos esfuerzos, has logrado durante toda tu vida. No permitas, que la depresión te destruya. Tienes muchas cosas bellas que dar y puedes recibir muchas, pero muchas más. Alienta tu alma, para que te sane de esos problemas que te hace caer en el vacío. Nunca dejes, que otros llenen de melancolía tu bello corazón. Animate, sé el alma que Dios te dio para vivir feliz. Nunca abandones, lo que siempre te alentó en la vida... Esa es la fe, en Nuestro Señor... Vive, sale a mirar el sol del amanecer y verás que todo a tu alrededor es brillante y que las flores te sonríen y perfuman tu alma. Siempre respira profundo, cierra los ojos y di éstas palabras maravillosas y mágicas de la realidad. ¡Yo estoy viva, Señor... Me diste ojos y un gran corazón, para ver y amar! No te voy a fallar, porque yo te amo y no quiero ver tus ojos llorar. Señor, detén mi desconfianza en la humanidad. Enseñame una vez más, que puedo resistir de la maldad y hacer de mi vida la maravilla que Tú me diste sin pedirme nada. Sí, yo soy un pedazo de tu corazón y te seguiré por siempre con el mismo amor que me pusiste en el. Yo estoy viva y viviré para hacer las cosas cada día mejor, sin rencor, sin odio, ni me dejaré caer en ninguna otra depresión. ¡Señor...Voy a poner otra vez mi alma junto a tu corazón, para amar siempre y no volver a caer es esta horrible depresión! Si te sientes capas de valorar las cosas bellas de la vida y no deseas que sufran, los que a tú lado están... Vuelve otra vez a iluminar tus sentidos y el corazón te dirá, que el mundo es bello aunque los defectos sean de la humanidad. ¡Serás muy feliz y Nuestro Señor, te lo agradecerá! Autora: Evalyna