El tiempo pasa como el agua del río. Sueños, que vienen y se deshacen, como el hielo fuera del frío. ¡Yo no me río ni del tiempo, ni del agua, ni del río! Pero siento en mi alma el martirio del sueño y el frío del hielo, se me ha metido con dolor en el corazón. ¡El mundo, es de Nuestro Señor! El, lo tiene en sus manos y si quisiera podría destrozarlo. Sin embargo llora, sólo de pensarlo! ¡Es, tan bello... Pero nadie, sabe respetarlo! Todos lo miran sin pudor queriendo unos cuantos, obtener lo mejor. Así matan, roban, destruyen, hacen guerras, sin consultar con El Señor... Que lo dio todo, sin ninguna condición. ¡Por eso no me río, sólo siento dolor y frío en el corazón! Porque a pesar de esta traición, el tiempo pasa y el Señor sigue esperando, para que no haya destrucción... ¡Porque Él, sólo quiere que el mundo sea mejor! Autora: Evalyna


                   



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